Saltar al contenido
Significado de las runas

Frey, el dios del sol naciente y la fertilidad en la mitología nórdica

diciembre 30, 2017
El Dios frey junto a su jabalí Gullinbursti

En Significadodelasrunas.com no solo os hablamos del significado  simbólico y esotérico que se ha atribuido a las runas. También lo hacemos sobre importantes personajes y dioses dentro de la mitología nórdica. En este caso os hablaremos de Frey. El dios del sol naciente, la fertilidad, la lluvia y del reino de las hadas y elfos.

Frey, una deidad perteneciente a los dioses Vanir

Frey y los Vanir
La diosa Freya recibiendo a Heimdall

En la mitología nórdica existen dos grupos de dioses: los Aesir y los Vanir. Los primeros están liderados por Odín, y a ellos pertenecen entre otros Thor, Balder, Tyr y Frigg, esposa de Odín y madre de Balder. Vivían en el Asgard, situado en el cielo y que formaba parte de los nueve reinos.

El otro grupo de dioses son los Vanir. No eran dioses de la guerra, como los Aesir. Preferían la paz y vivían con prosperidad y riqueza. Eran poderosos, aunque menos que los Aesir, y capaces de predecir el futuro. Se les considera dioses del mar y la fertilidad. Algunos de los dioses Vanir más importantes fueron Njörðr, Nerthus, Freyja y por supuesto Frey, hermano de esta última y que se convertiría después de la guerra entre los Vanir y los Aesir en uno de los dioses más queridos y respetados de los nueve mundos.

La guerra entre los Aesir y los Vanir y el destino de Frey

Frey y la guerra entre los Aesir y los Vanir
Odin preparando su lanza contra los Vanir

Estos dos grupos de dioses convivieron en armonía durante muchos años. También con los enanos, los duendes y los hombres. Pero no todos los habitantes de los nueve mundos pensaban que la paz era lo más importante. La bruja Gullveig se encontraba entre estas criaturas. Y fue la causante de la guerra entre estos dos grupos de dioses.

La guerra entre los Aesir y los Vanir fue larga y pudo llegarse a la tregua gracias a un intercambio de dioses entre los contendientes.

La lucha entre los bandos no fue corta. Una y otra vez los Vanir derribaban la muralla de Asgard y los Aesir los de Vanaheim. No existía una ventaja clara por parte de ninguno de los dos bandos y estos empezaron a darse cuenta de que la guerra podría no acabar nunca. Por eso, buscaron una forma de asegurarse la paz. Y eligieron para ello que algunos de los Aeisir pasaran a formar parte de los Vanir. Y que algunos de los Vanir fuesen a vivir a cambio  al reino de Asgard.

Este fue el destino de Frey, quien en aquel momento era aún un niño. A pesar de la guerra precedente, fue acogido con cariño y respeto entre los dioses de Asgard. Tanto que recibió de ellos grandes regalos:

  • El Alfheim, uno de los nueve mundos y hogar de los elfos y las hadas.
  • La espada Sumarbrander, o Espada del Verano. Capaz de luchar con pericia por si misma y sin ser empuñada por Frey.
  • El jabalí Gullinbursti, un jabalí capaz de transportar a su dueño por tierra, mar y aire a gran velocidad. Y cuyas crines brillan en la oscuridad.
  • Skidhbladhnir un barco con el que podía navegar por tierra y mar. Arrastrado siempre por vientos favorables y con la capacidad de transportar a los dioses, sus corceles y pertenencias. Su magia era tal que su tamaño podía variar hasta caber en un bolsillo.
 Hasta la llegada del Ragnarok, Frey fue uno de los dioses más queridos y respetados.

Frey y su amor por Gerda

Frey y su amor por Gerda
La bella Gerda rechazando a uno de sus pretendientes

En uno de los relatos recogidos en el Edda, se cuenta cómo Frey ascendió hasta el trono de Odín y Frigg, el llamado Hlidskjalf. Desde el elevadísimo lugar, de inmensa perspectiva, pudo divisar a una mujer de colosal belleza. Se trataba de Gerda, hija del gigante de hielo Gymir.

Ascender al trono de Odín y Frigg supuso para Frey un enamoramiento por el que pagaría un alto precio.

Sentado en el trono, Frey se enamoró de inmediato y fue presa de una gran tristeza y melancolía, al sentir que nunca podría estar con Gerda. La intensidad de sus sentimientos fue tal que éstos se introdujeron en su conrazón sin que él pudiera poner resistencia alguna. Privándole de su habitual alegría, lo que tuvo consecuencias en los bosques y animales. Su atrevimiento al sentarse en el trono de Odín fue castigado con el más intenso de los enamoramientos.

El casamiento de Frey con Gerda y la pérdida de su espada

La espada de Frey, Sumarbrander era capaz de luchar sola
Frey pagó un alto precio por el amor de Gerda: su espada

Los dioses veían triste a Frey. Pero no alcanzaban a conocer la causa. Para averiguarla el padre de Frey, Njörd, habló con Skirnir, gran amigo y sirviente de su hijo. Y le pidió que descubriese las razones por las que Frey se comportaba y sentía de aquel modo.

Skirnir hizo caso al mandato, y fue a hablar con su amigo. Frey le contó como había subido al Hlidskjalf. Y había visto desde allí a Gerda, hija del gigante Gymir, quedando deslumbrado por su belleza. Tanto como el sol deslumbraba en el más bello y radiante de los amaneceres.

Skirnir, amigo y servidor de Frey, viajó donde vivía Gerda y consiguió convencerla de que se casase con el dios.

Tras la conversación, Skirnir partió en busca de Gerda para persuadirla de que se casase con Frey. Y de esa manera sus deseos se viesen cumplidos y su tristeza acabada. Skirnir consiguió convencer a Gerda de que se casase con el dios, y también a su padre, Gyimir. Pero también Frey tuvo que pagar un alto precio: darle al gigante su espada Summarbrander.

Frey y su muerte en el Ragnarök

 Frey y su destino en el Ragnarök
En el Ragnarök todos los dioses mueren. Frey es el primero de todos ellos en hacerlo

El Ragnarök o “Destino de los dioses” es la batalla final en la que estos se enfrentan a las criaturas y monstruos que siempre supusieron una amenaza. Pero que, hasta la llegada de ese día, pudieron ser controlados y dominados por las deidades. El destino de los dioses está escrito, y la llegada del Ragnarök supone el momento en el que las profecías se verán cumplidas.

En esta batalla final, el primer dios que muere es precisamente Frey. Desprovisto de su espada, que entregó para conseguir el amor de Gerda, sucumbe en su pelea con el gigante de fuego Surt. Quien quemará posteriormente con su espada de fuego entero el universo.

Este post está dedicado a